¿Cómo se comporta el coche si cambiamos los datos de los neumáticos?

Los alumnos ponen en práctica en el AIC y el circuito de Olaberria conceptos teóricos de la asignatura de Vehículos

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Los alumnos y los profesores Andoni Medina y Guillermo Bistué tras la práctica en el circuito FOTO: Servicio de Comunicación

10/04/2019 Servicio de Comunicación

El profesor de la asignatura de Vehículos, Andoni Medina, quiso que los alumnos experimentaran de primera mano cómo actúa un vehículo si se cambian los parámetros de los neumáticos.  Organizados en dos grupos, los estudiantes sintieron las consecuencias del sobreviraje y subviraje en terreno: en el circuito de Olaberria y en el simulador AIC-Automotive Intelligence Center, respectivamente. Tal y como explica el profesor Medina, el sobreviraje ocurre cuando el ángulo de deriva (el ángulo que forma la rueda con su vector de velocidad real) de las ruedas traseras es mayor que las delanteras, y el subviraje cuando ocurre lo contrario (ángulo de deriva mayor en el eje delantero que en el trasero). Llevado a la práctica supone que el giro del coche es mayor que el que se le marca en el volante cuando este sobrevira, y menor cuando este subvira. Los dos fenómenos son peligrosos cuando ocurren en exceso, especialmente el sobreviraje ya que conlleva una muy posible pérdida del control del vehículo y por consiguiente un accidente.

El objetivo final de ambas prácticas, apunta Medina, “es que los alumnos sean capaces de calcular y predecir cuál va a ser el comportamiento del coche en base a los datos de los neumáticos”.

Ambos ejercicios, que fueron bien percibidos por los universitarios, se enmarcan en una iniciativa de la unidad de formación del AIC cuyo objetivo es acercar la empresa a la universidad.  “Uno de los retos del AIC, Open University, consiste en que haya una colaboración real entre las organizaciones y las universidades.  Es decir, que las empresas propongan una serie de retos y proyectos que sean aplicables a su día a día y vayan a implementar, para que los alumnos puedan llevarlos a cabo, en este caso, en una asignatura”, explicó Gonzalo Garrido, responsable de Comunicación de AIC.

Olaberria

Los alumnos llegaron al circuito y vieron que los neumáticos traseros eran distintos. Si bien previamente habían tenido que realizar un cálculo y predecir qué podría pasar, comprobaron in situ que “el coche cambiaba de carácter debido a las ruedas traseras de plástico, giraba mucho más de lo que debería (el trompo a veces era inevitable) y el impacto en la controlabilidad era claro, muy académico de hecho, y se complementa a la perfección con la teoría impartida en clase”, continúa Medina.

AIC, Automotive Intelligence Center

Por otro lado, en el AIC y mediante el simulador, “los alumnos tuvieron que conducir virtualmente sobre un circulo de 120 metros de radio, ir acelerando poco a poco, y comprobar que, cuánto más rápido iba el coche, más tenían que girar el volante para intentar que el coche siguiera la trayectoria marcada por el círculo de 120m”, relata Medina. Es decir, el efecto contrario al sobreviraje.

 “Además, como el simulador graba todos los datos después de la simulación, cada alumno, tras pasar por él, pudo analizar cada archivo y sacar las conclusiones oportunas respecto a su conducción”, añade el profesor.

El resultado fue “muy bueno porque pudieron estudiar el comportamiento del coche mediante parámetros objetivos como, por ejemplo, el giro de ruedas, del volante o la aceleración lateral del mismo al tomar la curva. Es a esto a lo que se dedica en gran parte un ingeniero de pista o un “Vehicle Dynamics Performance Engineer”, a monitorizar todas estas variables y explicar así la dinámica del vehículo”, concluye Medina.

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