El antiguo alumno Nacho Reina desarrolla un robot que mejora el movimiento y el tono muscular de las personas mayores

El ingeniero biomédico ha explicado en qué consiste su Proyecto Fin de Máster en el congreso Adinberri organizado por la Diputación

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Nacho Reina, tercero por la izquierda, en el congreso Adeinberri. FOTO: Cedida

27/11/2018 Servicio de Comunicación

Nacho Reina, (Tecnun´ 17), ha participado recientemente en el Congreso Adinberri organizado por la Diputación Foral de Gipuzkoa junto a otros estudiantes de las universidades del País Vasco. El ingeniero biomédico ha compartido con los asistentes la esencia del Proyecto de Fin de Máster que está desarrollando en la empresa Gogoa Mobility Robots, con el fin de mejorar el tono muscular y el movimiento de personas con lesiones musculares. 

"Estoy trabajando, junto a Matia Fundazioa, en el uso de un exoesqueleto llamado HANK, de ´hanka´ en euskera. HANK ayuda en la rehabilitación de distintas patologías o lesiones que comprometen el movimiento de los pacientes, como lesiones medulares incompletas, tetrapresia o ictus”.

El robot HANK, tal y como detalla Nacho Reina, es un proyecto conjunto con Matia Fundazioa, y consiste en un sistema con tres articulaciones - cadera, rodilla y tobillo, de cada pierna- que se mueven de forma independiente para simular un paso natural.  

“El paciente se viste el robot, que se fija a las piernas mediante unos amarres magnéticos, y se ajusta mediante unas cinchas y unas deslizaderas a las dimensiones del paciente”, continúa con entusiasmo el joven donostiarra.  

Asimismo, Reina explica que HANK cuenta con un sistema de control por Bluetooth y un sistema de recogida de datos vía WiFi: “Los datos permiten conocer los ángulos de las articulaciones a lo largo del tiempo, lo que sirve como guía para el fisioterapeuta o médico encargado del paciente para saber de forma objetiva si la rehabilitación está yendo por buen camino”. 

Aunque todavía es pronto para hablar de resultados definitivos, la percepción de Matia Fundazioa es que con la utilización del exoesqueleto las personas mayores mejoran su tono muscular. Así lo narra una de las fisoterapeutas que participa en el programa, considerando que "es beneficioso, ya que el exoesqueleto no hace el movimiento total, sino más bien obliga o ayuda a mantener la postura correcta al paciente”.  

En definitiva, tal y como cuenta, “les corrige la marcha y lo que es más importante, les ayuda a que interioricen esa nueva forma de caminar”. 

Nacho Reina destaca lo que para él sin duda es lo más importante de este proyecto: la salud del paciente: “Todo está orientado a mejorar su calidad de vida, por ello les hacemos también cuestionarios que califiquen el nivel de esfuerzo, motivación o frustración que han podido sentir durante la prueba”. 

“Lo mejor es que están muy motivados, nos dicen que notan mucha mejoría y se ve que están contentos. Además, los fisioterapeutas y demás personal de Matia corroboran la mejoría, lo que nos hace ser optimistas de cara al futuro”.  

Cabe destacar que Matia Fundazioa también está participando en este proyecto captando los datos sobre la marcha de los participantes que generan los sensores que incorpora el exoesqueleto para su posterior análisis, así como una evaluación clínica con un médico rehabilitador.

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