Cristina Garmendia: “Hay que perseguir los sueños y tener capacidad de resistencia para llevarlos a cabo”

El txoko de Tecnun acogió un encuentro entre la exministra y las estudiantes de Ciencias, Ingeniería y Arquitectura

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Cristina Garmendia junto a alumnas e investigadoras en Tecnun FOTO: Servicio de Comunicación

01/02/2018 Servicio de Comunicación

La primera Conferencia de “Women for Science and Technology” en 2018 se celebró en el Salón de actos de la Escuela de Ingenieros Tecnun, el pasado 12 de enero, bajo el título “Innovación para un futuro más humano”. La ponente fue la doctora Cristina Garmendia, graduada en Biología, presidenta de la Fundación COTEC para la Innovación y ministra de Ciencia e Innovación del Gobierno de España durante la IX Legislatura.

En este encuentro participaron alumnas de las facultades de Ciencias, Arquitectura y de la Escuela Superior de Ingenieros de San Sebastián (Tecnun). Las 30 estudiantes tuvieron la oportunidad de entrevistar a la impulsora de la empresa Genetrix sobre cuestiones relacionadas con su experiencia laboral y personal como científica y como mujer que ha desarrollado su carrera en el campo de la Ciencia y la Tecnología. 

Vocación científica

¿Siempre quiso dedicarse a la Ciencia?

Desde pequeña me fascinaba la investigación científica. Soñaba con dedicarme a ella. Por eso me siento afortunada de haber podido hacer lo que más me gusta.

Cuando comencé a investigar, vi que había descubrimientos que podían redundar en terapias para las personas, y comprendí que el único camino para materializarlos era crear mi propia empresa. Y eso hice, porque hay que perseguir los sueños y tener capacidad de resistencia para llevarlos a cabo.

Pedí dinero a una empresa farmacéutica y ellos me ayudaron a empezar, pero no fue fácil. Tuve que ir a hablar con el presidente del CSIC, por ejemplo, y decirle que quería montar una empresa dentro del Centro Nacional de Tecnología. También considero que cuando tienes claro un modelo, debes defenderlo. Dos años más tarde, y gracias a personas que creían en esta empresa, fuimos la primera compañía privada dentro de un centro público. Era el año 2001.

¿En qué área se centró su empresa?

Uno de los proyectos que incubamos fue una terapia mediante células madre de la grasa para mejorar el tratamiento de fístulas (en 2004). Entonces no existía un medicamento celular de ese tipo, así que tuvimos que pedir permiso a la Agencia Europea del Medicamento. Catorce años después puedo contar que hace unas semanas hemos recibido la autorización de la Agencia Europea para comercializarlo. ¿Pero, qué hemos tenido que hacer para alcanzar este logro?: todo lo necesario. Entre otras cosas, conseguir financiación. Por eso os recomiendo que no os instaléis en el confort, sino que ensanchéis vuestra mirada.

Si algo no existe, habrá que crearlo. Y si se trata de un bien que tiene sentido para la sociedad, seguramente terminará materializándose. Y tened en cuenta que si vais a montar una empresa elijáis bien a vuestros socios, ya que no os podréis deshacer de ellos. En mi opinión, en esta tesitura es relevante contar con socios con un buen fondo como personas.

La situación de la mujer en las carreras de Ciencia y tecnología

¿Por qué cree que las mujeres tienen menos interés que los hombres a la hora de estudiar carreras técnicas? 

Por un lado está la cultura y la educación imperantes -en general, al menos a las mujeres de mi generación, no nos educaban para ello-. Aunque esta situación está cambiando, afortunadamente. 

En mi caso también puedo decir que fui una privilegiada. Me convertí en la primera mujer en mi familia que trabajaba. Recuerdo que mi padre solía decirme: “Para ser feliz tienes que ser libre, y para ser libre tienes que depender de tu formación. No tienes que depender ni de tu padre ni de tu marido”.

Que te eduquen así es un privilegio que muchas de mis amigas, por ejemplo, no han disfrutado. En este sentido, me atrevería a decir que también hay que escoger bien a tu pareja, para poder tener una relación de igual a igual.

Por último, es necesario un trabajo de la sociedad en su conjunto para que las empresas cuenten con mujeres sin tener miedo a que se vayan a quedar embarazadas. Los embarazos son una bendición, no un problema.

Mujer, científica y política

¿Qué destacaría de su paso por la política?

Al principio no entendía nada de lo que me pasaba porque en política hay pocas cosas que se rigen con el sentido común.

Comienzas con una actitud muy crítica, pero luego te das cuenta de que el sentido común tiene que dejar paso al sentido político. ¿Por qué? Muy sencillo: porque la política es la herramienta de la que disponemos para impulsar el desarrollo de la sociedad. 

Al comprender el engranaje, me convencí de que debía desarrollar ese sentido político que no tenía porque en realidad yo provenía del ámbito de la empresa.

Una de las cosas que me resultaron más difíciles fue comprender las dinámicas de la política y saber desarrollarlas sin haber trabajado nunca en ese campo.

Finalmente, creo que pude mantener mi condición de ministra independiente. El presidente me lo concedió sin ninguna injerencia. Y con todo ello logramos cambiar la Ley de Ciencia, algo que hoy día valoro como duro pero enriquecedor y, sobre todo, como mi mayor éxito político, logrado a base de intuición y sentido común.

¿Le gustaría volver a la política el día de mañana?

Para nada. Es algo que descarto absolutamente. No obstante, aunque no volvería nunca a ese mundo, creo que sí repetiría la experiencia de conocerla por dentro.

Fue un momento muy interesante y me llevé la gran satisfacción de haber aprobado, con un amplio consenso, la Ley de la Ciencia. Por supuesto, el paso por la política transformó mi vida para siempre. 

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