“Si un Instrumento Quirúrgico queda olvidado dentro del paciente pueden producirse infecciones severas”

Federico Álvarez Del Blanco (Tecnun´12) está trabajando en California en el desarrollo de una aplicación informática que sirve para seguir la pista de los instrumentos quirúrgicos en los hospitales

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Federico Álvarez Del Blanco, antiguo alumno de Tecnun, junto a dos compañeros en Berkeley FOTO: Cedida

09/07/2018 Servicio de Comunicación

“Se estima que en Estados Unidos cada año ocurren entre 5.000 y 7.000 casos de Instrumentos Quirúrgicos Retenidos (IQR), desde tijeras hasta esponjas o gasas que quedan olvidados dentro de pacientes”, explica el antiguo alumno de Tecnun y actual MBA de la Universidad de California en Berkeley, Federico Álvarez del Blanco.  

Mantener el recuento de los instrumentos que entran en el quirófano es complicado, pues el personal médico debe contarlos antes, durante y después de cada procedimiento quirúrgico para garantizar que los instrumentos que entraron en la sala de operaciones salen en su conjunto.

Las nuevas tecnologías como la inteligencia artificial podrían hacer que los IQR fueran cosa del pasado, tal y como apunta el joven barcelonés, tras un año colaborando en la Universidad de California en el desarrollo de una aplicación informática que sirve para detectar, contar y seguir la pista de los instrumentos quirúrgicos en los hospitales.

“La plataforma -o hardware- que estamos trabajando tiene un lector, como una cámara, que va registrando los instrumentos que entran en la sala. Lo hace gracias a la tecnología de reconocimiento de imagen, que es la misma que se está utilizando para los vehículos sin conductor”, describe Álvarez del Blanco. De la misma manera que un coche autónomo detecta el paso de un peatón o un stop y se detiene, el prototipo que están desarrollando reconocería los materiales empleados en la sala de quirófano y los registraría en todo momento, lo que permitiría ver qué materiales se han utilizado y garantizar que todos los que entraron en quirófano saldrán una vez concluida la operación.

 “Los quirófanos son espacios dinámicos y complejos. Se pueden llegar a utilizar hasta 200 instrumentos por operación, y cuando alguno de éstos queda olvidado dentro del paciente, pueden producirse infecciones severas e incluso el fallecimiento del paciente”, explica.

 Además, y tal y como expresa este joven barcelonés “cuando el IQR es detectado, el paciente debe ser readmitido para una nueva cirugía, lo que conlleva costes legales de, aproximadamente, 500.000 dólares por caso”.

“A día de hoy, compañías como Amazon, Google, y Apple están invirtiendo considerablemente en las áreas donde la inteligencia artificial pueda analizar gran cantidad de datos, detectar enfermedades mediante reconocimiento de imagen u obtener información detallada de la salud de los pacientes mediante aplicaciones de uso diario”, continua el antiguo alumno. “Esta innovación rupturista tiene la capacidad de mejorar las prácticas hospitalarias, reducir los costes de las instituciones médicas, al igual que proveer más tiempo al personal médico para que puedan dedicarse a lo verdaderamente importante; la seguridad del paciente en los quirófanos”, apostilla.

El equipo en el que trabaja ha ganado numerosos premios y obtenido una patente por la invención. En 2017, fueron galardonados con el primer premio en la Competición de Innovación del Año, organizado por la marca japonesa NEC. En los últimos seis meses, el equipo ganó el Premio de la Escuela de Negocios de la Universidad de California en Berkeley, Haas School of Business, para financiar el primer tramo del prototipo y, más recientemente, ha sido reconocido como la segunda mejor innovación de hardware de las nueve Universidades de California. En paralelo, reputadas aceleradoras de startups del Silicon Valley han coincidido en el potencial de la invención.  Este verano, el equipo ha recibido la prestigiosa beca de la Fundación Americana para la Ciencia (National Science Foundation), dotándoles con 50.000 dólares para determinar la viabilidad de implantación a través de los sistemas hospitalarios americanos.

Álvarez del Blanco está convencido de que en los próximos años se asistirá a un formidable incremento en nuevas aplicaciones que utilicen inteligencia artificial: “Mientras que algunas propuestas pueden automatizar trabajos monótonos y de poco valor añadido, se espera que la inteligencia artificial complemente y trabaje en conjunto con las personas para ayudar a trabajadores de numerosos sectores a ser más efectivos en sus tareas cotidianas”, concluye.

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