“Nadie podría pensar que haciendo teleco vas a ayudar a investigar contra el cáncer”

Dos antiguos alumnos, del grado de Ingeniería en Sistemas de Telecomunicación, explican las puertas profesionales que abre el grado, el máster y el doctorado

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Idoia Ochoa y Mikel Hernáez cuentan su experiencia en el campus Ibaeta FOTO: Servicio de Comunicación

22/02/2018 Servicio de Comunicación

Idoia Ochoa y Mikel Hernaez pertenecen a la cuarta promoción del grado de Ingeniería en Sistemas de Telecomunicación. Comenzaron los estudios sin saber bien qué puertas les abriría la carrera. “Si estudias medicina, eres médico. Si estudias derecho, abogado. Pero, ¿ingeniería?”, se cuestionaban con 18 años estos donostiarras. Les gustaban las ciencias. “Era o estudiar matemáticas o informática”, cuenta Idoia Ochoa. “Parece que estudiando teleco tienes que trabajar necesariamente en CAF o Vodafone, pero adquirieres herramientas para aplicarlas en la disciplina y empresa que tú quieras”, aclara Mikel Hernaez. “Al dar electrónica, te puedes dedicar al diseño de hardware, ser programador, hacer software que controle trenes o un teléfono móvil, crear una app para Candy Crush, ser consultor o mejorar la salud de las personas a través de los datos”, ejemplariza Ochoa. “Nadie podría pensar que haciendo teleco vas a ayudar a investigar contra el cáncer. El nombre del título de ´teleco´ está mal”, se ríe Hernaez. 

Tras pasar por Ceit-Ik4 y Stanford, colaborar con empresas como Enigmedia, Google o Genapsys, o en programas de televisión como Silicon Valley, de HBO, se encuentran afianzados en la Universidad de Illinois, en Chicago, investigando cómo mejorar la salud de las personas mediante el uso de distintas herramientas aplicadas al big data. Idoia es también profesora del centro y Mikel compagina la investigación con el cargo de director de biología computacional del Instituto de Biología Genómica de la misma universidad.  

Gracias a la tecnología de compresión de la información, se pueden mejorar la calidad de los datos biológicos de un paciente –que hasta ahora ocupaban mucho espacio-, facilitando así su análisis: “Dado que secuenciar es barato y se puede sacar mucha información, lo que hacemos es facilitar estos algoritmos a centros de investigación y hospitales”, explica Ochoa. 

“Se lo debemos todo al doctorado, y en particular, a Pedro Crespo” - profesor de Tecnun con el que realizaron el Proyecto de Fin de Grado-, aseguran sin reparo. Fue él quien les “sonsacó el amor por la investigación”. Dice el refrán que nada se sabe bien sino por medio de la experiencia: “Creía que si hacía un doctorado solo podría ser profesora. Pero te permite acceder a un puesto de trabajo mejor, más exigente y mejor pagado, porque eres experto en un área determinado”. 

Idoia aplicó a la Beca de la Caixa a Estados Unidos y le aceptaron, por lo que hizo allí el máster y la tesis. Mikel decidió quedarse en Tecnun, ser alumno interno en los departamentos le ayudo a comprender “que la investigación no era algo abstracto”, y el doctorado le confirmó su pasión por esta rama de la ingeniería. “Con la tesis, pasas a ser casi líder mundial en tu tema. Te preguntas: ¿qué he aportado a la sociedad, a la ciencia, o a las siguientes generaciones que van a investiga sobre lo mismo? Ese es el objetivo”.

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