“Construimos andamios para ayudar a las células cardiacas a crecer”

Karthik Prasad, el ingeniero biomédico y su tarjeta Mugi

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Karthik Prasad posa junto al profesor de Tecnun Jacobo Paredes y a Kiara Aran, PHD de Keck Graduate Institute y colaboradora del proyecto FOTO: Servicio de Comunicación

03/07/2018 Begoña del Teso, Diario Vasco

Charlamos al atardecer del jueves en el Colegio Mayor Ayete. Karthik acababa de regresar de Pamplona, más exactamente del Centro de Investigación Médica Aplicada de la Universidad de Navarra, donde ha llevado adelante parte de su proyecto de ingeniería biomédica dirigido por el profesor de Tecnun Jacobo Paredes. Karthik debía terminar de hacer las maletas porque volaba vía Londres a Galway City, Irlanda. Allí asistiría a una reunión auspiciada por la organización Whitaker Fellowship, que concede las becas que él obtuvo para poder llevar a cabo su sueño. Luego regresaría a San Francisco. El 1 de agosto empezará Medicina en la Universidad UC Irvine, California.

- ¿Dónde? ¿Dónde ayudamos al crecimiento de células cardíacas?
- Aquí. Entre Tecnun y el Centro de Investigación Médica Aplicada de la Avenida Pío XII de Pamplona. Aunque la idea surgió en el campus de la universidad de Berkeley, California, por el contacto que inicié con mi profesor Jacobo Paredes y otras gentes del departamento de Ingeniería Biomédica.

- Has utilizado al contarme esta aventura soberbia la palabra 'scaffolds', 'andamios' 
- Sí, sí. Para ayudar al crecimiento de esas células cardíacas necesitamos ofrecerles el contexto, la estructura donde puedan desarrollarse. Y eso son los 'scaffolds'. Te puedes imaginar que son de un tamaño mínimo, construidos con unas nanofibras conocidas como ‘electrospun’ o ‘electrohilado’. Podríamos decir que les preparamos a las células ‘colchones de electrohilado’ para que crezcan solas (más o menos). Estamos, precisamente, en esa primera fase de pura ingeniería biomédica: la fabricación del equipo, de la máquina. 

- Sitúanos, por favor, en la trascendencia de que las células cardíacas se desarrollen por sí mismas.

– Seguro que podéis imaginárosla. La terapia con dichas células como estrategia para regenerar tejidos dañados es una de las áreas más prometedoras en el tratamiento de enfermedades con escasas o nulas expectativas de curación mediante medicamentos, ‘by pass’ o ‘stents’.

-Entendido.

 - Hasta hace nada se creía que esas células no podían crecer por sí solas pero ahora sabemos que sí lo hacen y así resultará que las terapias que las apliquen promoverán la reparación endógena.

-¿‘Reparación endógena’?

- Ayudarán a que el tejido dañado se repare a sí mismo a través de la liberación de ‘factores paracrinos’ como proteínas y materiales genéticos.

-Fascinante. Tanto como que tú y yo estemos hablando de ello en castellano e inglés en una sala del Colegio Mayor Ayete. ¿Quién eres? ¿De dónde vienes, a dónde vas?

 – Nací en Kochi o Cochín, ciudad del estado de Kerala, en La India, y uno de los puertos más importantes del país. Con tres años marché con mis padres a San Francisco, uno de los lugares más multiétnicos, multiculturales y liberales de la Tierra. Me gusta el tenis. Quiero ser cirujano...

-Creía que estudiabas Ingeniería Biomédica...

-En Estados Unidos para hacerte médico tienes que estudiar un grado de cuatro años, luego Medicina durante otros cuatro y luego, la especialización, que puede representar otros cuatro o cinco. Yo quería, antes de decidirme por ser cardiólogo o cirujano, centrarme en algo muy concreto. Por eso elegí la Ingeniería Biomédica.

 - Y San Sebastián, ¿por qué?

-Conocí a Jacobo Paredes en la universidad de Berkeley . A él y a su proyecto con células cardíacas. Conseguí una beca Whitaker para estudiar fuera de Estados Unidos. Me decidí a venir aquí porque sé que en mi trabajo como médico en Norteamérica necesitaré saber español pues muchos de mis pacientes serán hispanos. No sabía, no, que aquí hubiera otro idioma. Me enteré en el autobús que me trajo del aeropuerto.

– ¡¡??

– Le pedí al conductor un billete para San Sebastián y él me dijo ‘Ah, para Donostia’. Yo insistía que no, que iba a San Sebastián. Hasta que me lo explicó. Fue mi primer choque cultural. Para entender las cosas me han ayudado mucho la gente de Tecnun, del Colegio Mayor, y de esta misma ciudad. Hasta para sacar la tarjeta Mugi. O para comprender asuntos como por qué Barcelona y Madrid no se llevan bien. Me han hablado de tantas cosas... He conocido vuestra Seguridad Social. Y el Sistema de Salud de Euskadi... ¿Osakidetza?

– Por lo que dices, piensas que la Sanidad es un derecho universal

 – Absolutamente. Todos deberíamos tener derecho a la salud. En las grandes ciudades de Estados Unidos, Los Ángeles, Filadelfia o Chicago, una amplia mayoría opina como yo. Pero el problema está en la América rural, en la profunda, esa que profesa la idea del individualismo a ultranza y piensa que el Estado no debe intervenir para nada en tu vida. Muchos creen que si quieres Sanidad, págatela.

– Tú, por el contrario, asumes que tu destino es ayudar a los demás como manera de devolver todo lo bueno que la vida te ha ofrecido.

– Es mi filosofía, sí. Pero, ¿sabes? En USA un médico ha de pedir muchos créditos para poder llegar a doctorarse. Y luego para pagarlos ha de trabajar en clínicas privadas. Pero sea como sea, intentaré ser leal a mi ideal.

– ¿Lo conseguirás?

– Lucharé por ello. Sin renunciar a los pilares de mi existencia, que son la felicidad, la disciplina y la familia.

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