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"Un botón de camisa también se podrá conectar a
internet"
Resumen de la entrevista publicada en el Diario Vasco del 5 de abril
de 2004 a Pablo Rodriguez, investigador de Microsoft en Cambridge,
que visitó TECNUN, el pasado 29 de marzo.
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Pablo
Rodríguez con sólo 31 años ha pasado ya por importantes empresas
multinacionales como AT&T y compañías de Silicon Valley.
En la actualidad desarrolla su actividad como investigador en el
centro de I+D que Microsoft posee en la ciudad inglesa de Cambridge.
Doctor ingeniero en Sistemas de Comunicación, este asturiano -que
tiene registradas diez patentes- ha estado estos días en San
Sebastián invitado por la Escuela de Ingenieros del Campus
Tecnológico de la Universidad de Navarra en San Sebastián, para
contar a los jóvenes estudiantes su experiencia.
Rodríguez se muestra convencido de que el futuro estará aún más
marcado por las telecomunicaciones a través de dispositivos móviles. |
Incluso asegura que Internet podrá estar presente en los sitios más
insospechados, como el botón de una camisa.
Más información:
http://www.research.microsoft.com/%7Epablo/
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Usted ha registrado diez patentes en el ámbito
de las telecomunicaciones. Algo nada común en una persona de 31
años. ¿Podría explicar alguna de ellas?
Para registrar patentes hay que estar en la cresta de la ola, saber
y controlar lo que hay en el mundo en el área en la que se quiere
crear una nueva aplicación. Una de las patentes en las que he
trabajado es un sistema con el que se puede crear de manera
espontánea una red de descarga de datos a alta velocidad por
dispositivo móvil.
¿Qué consejos daría a los jóvenes estudiantes
que quieran seguir su ejemplo?
Que si tienen la oportunidad, salgan y vean el mundo. Que
experimenten la diferente manera de pensar de la gente y las
distintas tecnologías que existen. Aunque termines trabajando para
una empresa española, está bien salir fuera, con un programa de
intercambio universitario, por ejemplo, ya que se adquieren
conocimientos que en la Universidad no se aprenden
Usted ha trabajado en Europa y Estados Unidos.
¿Qué diferencias tecnológicas y de método de trabajo en la
investigación ha percibido entre los dos continentes?
Muchas. Tecnológicamente son totalmente diferentes porque mientras
Europa se dedica más al desarrollo de servicios y contenidos, EE. UU.
provee la tecnología para ello. Las compañías americanas venden
básicamente tecnología y es por ello que la investigación en Europa
no es tan fundamental. Sí, habría que hacer un esfuerzo enorme para
poder cambiar esa tendencia en los estados europeos porque, a fin de
cuentas, la I+D es lo que hace que un país salga adelante; pero será
muy difícil. Respecto a la manera de trabajar, también son
totalmente distintos, pues en EE. UU. a los trabajadores se les hace
más partícipes del proyecto empresarial, en el que todos ganan, y
eso se nota a la larga en el mayor rendimiento de las compañías
americanas respecto a las europeas.
Al margen de estos dos continentes, acecha una
competencia muy fuerte de Asia, ¿no?
Sí. La competencia de Asia es muy grande y peligrosa. En Silicon
Valley el 90% de los programadores son indios y chinos y poseen
unos conocimientos aplicados increíbles. Además, tienen una
capacidad trabajadora con la que es difícil competir. Pero no sólo
eso, sino que las compañías han encontrado un filón en los miles de
trabajadores cualificados que tienen a su disposición a un precio
más barato. Esta batalla de la mano de obra está perdida desde el
principio. Por eso Europa y EE. UU. tienen que hacer hincapié en la
creatividad: lo sustancial va a estar en crear nuevas tecnologías,
algo en lo que esos países asiáticos encuentran una mayor
dificultad.
¿Está estancado el desarrollo tecnológico de
Internet?
Internet se satura con demasiada frecuencia, sobre todo en eventos
que aglutinan a masas de usuarios. Todavía la Red no se halla en el
nivel de la radio o la televisión en lo que se refiere al poder de
transmisión en directo. La capacidad de procesamiento de los
ordenadores se multiplica cada muy poco tiempo. El ancho de banda
puede llegar a ser casi infinito. Servidores se pueden poner los que
quieras si se dispone de dinero. Pero la cuestión es que hay que
hacer que todo eso sea barato para el usuario y es ahí donde choca
la gran capacidad tecnológica con los intereses económicos. Además,
al final da igual toda la posibilidad de volumen de datos y la
velocidad que le imprimas a la Red porque siempre habrá alguna
aplicación o servicio que consuma toda esa capacidad.
¿Cómo contempla el futuro de las
telecomunicaciones?
No se puede predecir nada con seguridad ni a un plazo de cinco años
pero sí se puede afirmar que las investigaciones se dirigen hacia
dos áreas. Por una parte, las redes inalámbricas. Tenemos un
prototipo en el que se mete Internet en un botón de la camisa. Por
ejemplo, que aparezca en el botón la hora o tu temperatura corporal.
Por otro lado, se trabaja con las redes inteligentes. Por ejemplo,
entras en un supermercado y ya saben quién eres, lo que sueles
comprar y te dan cupones descuento para esos productos habituales.
También podrían recordarte que es el cumpleaños de tu pareja.
¿Asustar? Al principio asustará pero luego, como pasa con todas las
tecnologías, se aceptará.
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Resumen de la entrevista publicada en el Diario
Vasco del 5 de abril de 2004.
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NOTICIA COMPLETA.
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