TECNUN y CEIT acogen, los días 22 y 23, las III Jornadas de Jóvenes Investigadores Europeos.
Por MIGUEL ANGEL MATA (Diario Vasco)
Acaba de llegar de su luna de miel en Hawaii. Sin tiempo para que desaparezca su radiante moreno, está enfrascada en la organización de las III Jornadas de Jóvenes Investigadores Europeos, que tendrán lugar en Donostia los días 22 y 23 en la sede de CEIT-Tecnun, en Ibaeta. Un evento en el que jóvenes investigadores de diferentes países hablarán tanto de sus experiencias personales como de los proyectos de investigación en los que están inmersos. El objetivo, divulgar las bondades de la investigación y tratar de acercar a este mundo a jóvenes estudiantes universitarios y doctorandos.
- ¿Por qué una jornada de jóvenes investigadores?
Hace tres años coincidimos en un congreso un grupo de jóvenes con inquietudes, ganas de desarrollar proyectos conjuntos, divulgar las virtudes de la investigación, eliminar clichés y quitar el miedo a estudiantes y doctorandos, promoviendo su acercamiento al mundo de la investigación. Nuestra idea era crear una red de contactos a nivel europeo. A pesar de estar en diferentes países (España, Alemania y Austria) hemos creado un grupo de trabajo. Hacemos publicaciones, estancias, intercambios... y una vez al año organizamos una jornada para jóvenes investigadores.
- Decía que entre los objetivos está eliminar clichés y quitar el miedo a los estudiantes y doctorandos...
Muchos estudiantes de carreras técnicas como la Ingeniería prefieren entrar en una empresa, sabiendo que a los cuatro años lograrán un buen contrato con su correspondiente sueldo. Otros optan por las consultoras, que aunque supone trabajar 12 ó 16 horas diarias, se compensa con remuneraciones elevadas y un currículum inmejorable para ser fichado a medio plazo por una buena compañía. Sólo una minoría optamos por una carrera investigadora. Es la opción con más incertidumbres, pero probablemente la más enriquecedora y satisfactoria.
- Pero eso no llama a los jóvenes...
El problema es de desconocimiento. Ni siquiera los alumnos de últimos cursos se plantean una carrera investigadora, pero porque desconocen qué opciones y posibilidades tienen. Ésa es la labor de divulgación que queremos desarrollar con estas jornadas, aparte de la que, como en mi caso en Tecnun, llevamos a cabo cada día impartiendo clase. Los jóvenes deben perder el miedo y acercarse más a la investigación.
- ¿Cómo ve el futuro de la investigación en Euskadi y España? No parece muy halagüeño...
Ante todo he de decir que Euskadi está a la cabeza de España en apoyos y actividad investigadora, pero aún lejos de los países punteros. Y existen una serie de factores que si no se cambian, nos impedirán avanzar. El primero es el concepto que tienen las empresas de lo que es investigación. En general, o no se apoya, o las que lo hacen es porque buscan resultados tangibles a corto plazo. Porque tienen un problema o porque un competidor les está ganando terreno. Esto se traduce en apoyos a la investigación aplicada pero financiación mínima de la básica. No se ha interiorizado que la investigación básica es la aplicada del futuro, y que cuanto más fuertes seamos en investigación básica, mejores seremos en la aplicada y menos dependeremos de otros países. Aquí compramos tecnología en lugar de promoverla. EE UU es un ejemplo de todo lo contrario. Casi toda la investigación básica está financiada por el sector privado. Hasta que esa mentalidad se instale aquí y el sector privado se involucre, debería ser la Administración la que apoyara la investigación básica. Se oye a los políticos hablar mucho del cambio de modelo económico que necesita España, pero no se ha dado ni un sólo paso en esa dirección. Y para colmo, los presupuestos para investigación se van a recortar el año que viene por la crisis, todo lo contrario de lo que debería hacerse y un pésimo ejemplo para las empresas.
- Usted es doctora, ¿cree que se valora suficientemente el currículum académico?
En absoluto. Y es uno de los problemas de los jóvenes en España. Mientras en los principales países europeos un doctorado se valora por lo que supone de mayor conocimiento y, sobre todo, también de experiencia laboral, en España, en general, aunque seas doctor y hayas desarrollado un proyecto de primera magnitud, te ofrecen un contrato de ingeniero recién licenciado.