Con estas últimas 33 condecoraciones suman un total de 1.498 las personas que han recibido este reconocimiento, en el 58 aniversario del centro académico.
Beatriz López Soria, Iñigo Iturriza y Paqui Zubillaga acaban de ser galardonados con la Medalla de Plata que la Universidad de Navarra otorga a los empleados que han trabajado 25 años en el centro o que se han jubilado con más de 20 años de dedicación.
A Beatriz, desarrollar toda una carrera profesional en la Universidad le hace sentirse "afortunada por el ambiente de trabajo que tengo: en primer lugar mis compañeros, a los que considero mis amigos y a los que debo todos los méritos que se me atribuyeron ayer, que tampoco hubieran sido posibles si no hubiera podido disponer de los medios técnicos y humanos necesarios para realizar mi tarea durante todos estos años, lo cual tengo que agradecer al CEIT y a la universidad".
En su caso, Iñigo, apunta que en realidad lleva 30 en la universidad, si se suman los 5 de la licenciatura: "Más en serio, y recurriendo al tópico, se han pasado muy rápido por la suerte de poder estar en un sitio que te gusta, haciendo algo que te gusta, rodeado de compañeros que muchas veces son amigos".
Ella asiente que durante el acto, celebrado en el edificio de Ciencias en Pamplona, se acordó especialmente "de mi aita, que hubiera disfrutado mucho…, de Javier Urkola, con el que me inicié en este mundo de la investigación hace ya 25 años". Tampoco le faltaron momentos de emoción durante la lectura de los méritos logrados: "Pasé un poco de vergüenza cuando se leyeron todos esos "títulos" tan importantes que supuestamente tengo…, me gustó mucho el juego de palabras, "Salud", "Dinero" y "Amor", en relación a mis hijas, una que va para médico y la otra para economista, y como el amor no me falta, pues como dice la canción, …el que tenga estas tres cosas, que le dé gracias a Dios”, apunta López.
Por su parte, Iñigo reconoce que si "además de trabajar donde te gusta van y te dan una medalla, y de plata y dicen unas cosas de ti que te pones rojo, y te acuerdas de todos los que han hecho que estés ahí; nervioso, esperando tu turno. Pues te acuerdas de los que habiendo hecho mucho se fueron demasiado pronto. Pero sobre todo sientes la necesidad de dar gracias por un reconocimiento excesivo…", asiente Iturriza.
Palabras del Rector
La entrega de Medallas fue presidida por el rector, Ángel J. Gómez-Montoro, quien destacó el ejemplo de magnanimidad aportado por los galardonados que "contrasta vivamente con no pocos aspectos de nuestro contexto social, aquejado de una crisis económica que, como se ha puesto de relieve desde diversas instancias, es, sobre todo, una crisis moral, de valores". "Esas circunstancias históricas, con sus evidentes problemas e incertidumbres pero también con tantos signos esperanzadores, son un acicate para acometer resueltamente los muchos retos que, gracias a Dios, tenemos por delante, a pesar de la crisis económica", afirmó.
En este sentido el rector abogó por la unidad, clave para superar esta coyuntura. "Y así debemos mantenernos, convencidos de que ese grado de cooperación mutua y de compromiso, que nos hace capaces de anteponer el bien general al interés propio, constituye una imprescindible garantía de futuro".
La profesora María Blanco, catedrática de Derecho Eclesiástico del Estado, pronunció unas palabras de agradecimiento en nombre de los galardonados. También se refirió a todos los que a lo largo de estos años "han hecho de la Universidad de Navarra una universidad de excelencia: en la que no se improvisa; se cultiva, se cincela, se esculpe día a día. Una Universidad en la que se vive en un clima de libertad solidaria; de trabajo en equipo en el que todas las personas de la corporación universitaria están implicadas en la común tarea educativa".
Empleados galardonados con la Medalla: