Junto a otros 138 estudiantes que han defendido su tesis en la Universidad de Navarra este curso.
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Aitor Cazón Martín, de TECNUN-Escuela de Ingenieros, agradeció en nombre de los 22 nuevos doctores de la Universidad de Navarra en el campus de Donostia-San Sebastián, a todas las familias, directores de tesis, a la Universidad y a todos los que les han ayudado “de forma directa o escondida, a que los trabajos llegasen a buen puerto”. “Por el camino nos hemos encontrado con muchas piedras, algunas pequeñas y otras no tanto, que hemos ido superando una tras otra gracias a la constancia hasta conseguir cruzar la anhelada meta. Una meta que no sólo representó un gran paso en nuestras vidas, sino que también se convirtió en un diminuto pero honrado granito de arena al conocimiento universal”.
“A partir de este momento -continuó-, no debemos olvidar que nosotros estamos ya al otro lado de la barrera. Ahora somos nosotros los que debemos transmitir todo aquello que esta Universidad ha depositado en nosotros. Ahora es responsabilidad nuestra guiar por el camino de la verdad y la sabiduría a los alumnos y doctorandos que tengamos el honor de aleccionar”
El acto de investidura de los 160 nuevos doctores tuvo lugar, el pasado día 4, en el Aula Magna de la Universidad de Navarra. Los doctores proceden de 14 comunidades autónomas y de 17 países (Argentina, Brasil, Colombia, China, Chile, El Salvador, Filipinas, Italia, Kenia, México, Nicaragua, Noruega, Perú, República Democrática del Congo, Uruguay, Venezuela y España).
Durante su intervención en el acto, el rector, Ángel J. Gómez-Montoro, afirmó que el amor a la verdad es lo más importante de la formación universitaria: “Esto es lo más valioso que en mi opinión os aporta el doctorado, el espíritu universitario. El amor a la verdad como motor de la actividad intelectual y como actitud ante la vida”. Esa convicción, dijo, es un “legado fundamental de la etapa que hoy termina para vosotros y una brújula para la que hoy comienza, una idea de gran valor en la época que nos ha tocado vivir”.
En este sentido, habló de la crisis económica, “que tiene raíces muy profundas, y que está reclamando soluciones también profundas”. El rector destacó que entre otras manifestaciones de la crisis se ha producido una crisis de confianza. “Cada vez nos cuesta más confiar en las instituciones, en los gobernantes, e incluso en el futuro. En estas circunstancias, vale la pena redescubrir la importancia del amor a la verdad y del rechazo de la mentira. Sólo con esa base podremos recuperar la confianza, reconstruir las relaciones políticas, económicas y sociales”.
Aspirar a lo más alto
Por su parte, José Manuel Pozo, profesor de la Escuela de Arquitectura y padrino de la promoción, pidió a los alumnos que sigan aspirando a lo más alto, con convencimiento: “Ahora que han comprobado lo costoso que es saber un poco de algo muy pequeño, deben ponerse a trabajar en serio, para intentar llegar a saber realmente algo sobre algo”.
Asimismo, manifestó que “para que los siglos de ciencia y esfuerzo que representa la suma de los realizados por los nuevos doctores sean realmente efectivos, y no queden reducidos a la triste condición de trámite administrativo superado, es imprescindible que piensen ya en la siguiente puerta que van a abrir, de todas las que habrán entrevisto de reojo en estos años de trabajo, y que no habrán tenido tiempo de empujar”.