La Tamborrada de Tecnun: un día que la gente espera

129 personas, entre alumnos, antiguos y personal de Tecnun tocan al unísono la marcha de San Sebastián

19/01/2018 Servicio de Comunicación

Probablemente Raimundo Sarriegui, compositor de la banda sonora de Donostia, no imaginó en 1861, que más de 150 años después, jóvenes hondureños o peruanos pudieran recorrer los barrios de la ciudad un 20 de enero, redoblando los tambores al unísono y cantando el himno con la ilusión de un donostiarra. 

La tamborrada de Tecnun, joven tanto por su breve trayectoria como por la edad de los integrantes, nació hace tres años gracias al empeño del ingeniero donostiarra y antiguo alumno, Borja Martínez. “Me lo propuse. Tengo que sacarlo”, se prometió durante su último año del Máster en Ingeniería Industrial. Borja, con 6 años, ya desfilaba como gastador en la compañía Euskal Bilera. Según fue creciendo fue pasando al tambor, y después al barril, “hasta que dejó de entrarme el traje. Literal”, se ríe el impulsor. 

Ahora es el Tambor Mayor de la Tamborrada de Tecnun, la voz cantante de la compañía, algo que para un donostiarra “lo es todo”. “Estás loco. Vas a formar una tamborrada con la mitad de la gente de fuera de Donostia”, recuerda que le decían con cierto escepticismo algunos amigos. Él siguió en sus trece: “Cuando salga, ya hablaremos otra vez”, recuerda que les decía. “A día de hoy es cuando me felicitan. Estoy orgulloso”. 

Ese recelo inicial, fruto de la inexperencia de la Escuela en este ámbito, fue menguando. Las dudas sobre la capacidad de formar una compañía con éxito se diluyeron, pues la experiencia de Borja Martínez y de jóvenes como Asier Alberro o Fermin Rodriguez actuaron como contrapunto. El empeño y esfuerzo de personas como Coro Aycart, coordinadora de estudios y organizadora, también influyeron en el nacimiento. Hubo además algún factor de suerte: “Era difícil conseguir una banda, pero tuvimos la gran suerte de contar desde el principio con una de Lumbier”, relata Mikel Arcelus, presidente de la Tamborrada y profesor donostiarra.  

Gracias al apoyo de la dirección de la Escuela y la colaboración de empleados como Patri Smith, Franklin Díaz, las tesoreras Marta de Juana y Maria José Aramburu, entre otros, la comisión de la Tamborrada fue atando hilos hasta el pistoletazo del 20 de enero de 2016.  La costura de los trajes recayó desde el primer momento en manos de la madre del promotor, Mónica Salaberria. En septiembre, recién arrancado el curso, Salaberria comienza con las primeras puntadas de las nuevas incorporaciones, pues cada año hay nuevos alumnos, profesores o antiguos estudiantes deseosos de unirse. 

Lo que parecía una propuesta inviable, tal y como describe Mikel Arcelus, se ha convertido en una tradición inamovible para las 129 personas que la conforman actualmente, entre tamborreros, cocineros, aguadoras y gastadores. En su breve historia ha incorporado en sus filas a alumnos de países como Nigeria, Perú, Costa Rica, México, Honduras o Venezuela, sin olvidar a los navarros, catalanes y andaluces, y a los 75 donostiarras, culpables de haber contagiado en el campus el sentimiento de esta fiesta. De hecho, “80 personas se han quedado en lista de espera”, tal y como se lamenta Coro Aycart.

“Mi corazón me dijo que me gustaría participar en algo como esto. Qué buenísimos colores. Quiero compartir y aprender costumbres diferentes”, cuenta que sintió el nigeriano y doctorando Desmond Moru la primera vez que vio arrancar el desfile. Este año lo ha podido vivir más de cerca. “Nadie se plantea si el año que viene haremos o no tamborrada. Es algo que siempre va a haber”, narra con alegría el estudiante hondureño Francisco Velásquez poco antes de comenzar. Paula Castro, alumna costarricense, que se vio embaucada por su compañera y amiga de Donosti, Amaia Garmendia, ha dado también este año sus primeros pasos como aguadora. El frío, el viento y la lluvia, no han paralizado lo que Coro define como una “fiesta de equipo”, una tradición asentada en el calendario de Tecnun, que no solo une a los integrantes si no que les permite conocerse en un ambiente más distendido. 

De hecho, a veces les ocurre que deben enseñar a tocar al profesor que le ha suspendido una asignatura la semana pasada e incluso horas antes. Pero “es que, ese día, se olvida todo”, enfatiza Borja Martínez. “Salgo en Tecnun porque la he creado y la he visto crecer”, asiente orgulloso.

Este año, y como cada 20 de enero, la Escuela ha homenajeado a una persona de recorrido en la Escuela. En este caso, ha sido Juan Flaquer, profesor emérito de Tecnun que ha impartido clase durante más de 46 años. Poco antes de la Izada de la bandera, Flaquer ha querido pronunciar unas letras en forma de poesía. Han servido como broche inicial antes de que la Tamborrada arrancara desde Ibaeta, rumbo a las calles de Benta Berri, Antiguo y Lorea.

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