Detrás del telón

Los alumnos Diana Retana y Fernando Ruíz, del Máster en Ingeniería Biomédica e Ingeniería Industrial, respectivamente, dirigen la próxima representación teatral que Chismarracos estrena la segunda semana de marzo.

02/01/2018 Servicio de Comunicación

“La vida es teatro a lo bestia, una aventura por encontrar al personaje que debes interpretar”. Este comentario, realizado durante el transcurso de la entrevista, sirve para introducir lo que acontecerá en la comedia de enredo que prepara la compañía de teatro de Tecnun, Chismarracos; “una situación mal llevada por los personajes debido a los disparates que van cometiendo y enredan el guion. Parece un concurso por ver quién puede fastidiarla más, bueno, lo que pasa cuando metes a una superestrella mundial en una capital de provincias”.  Es todo lo que pueden avanzar los estudiantes y directores, Diana Retana y Fernando Ruíz, antes de su próximo estreno.

Se trata de un texto del escritor Muñoz Seca, “más viejo que el andar para adelante, pero no por ello ha perdido actualidad. Se llama la Farsa y prometemos muchas risas a los que vengan a verla”, matizan sus directores.

Pregunta: ¿Cuántos actuáis?

Diana y Fernando: Este curso somos 20 personas en el grupo, la mayoría repiten de años anteriores.

P: Y ¿conseguís que los nuevos le echen teatro?

Diana: La nueva hornada promete, y mucho, porque han cogido rapidísimo la dinámica de quitarse esa cuadriculilla de ingenieros que tenemos.

Fernando: En Chismas no hacemos casting, así que no podemos tener una obra cerrada antes de saber quiénes estamos. Una vez tenemos a la gente escogemos la obra. Lo importante en el grupo de teatro son sus actores y actrices...

P: ¿Se necesita alguna habilidad concreta?

Diana: Solo tener ganas de pasarlo bien para tener ganas de representar un personaje. No se nace actriz o actor si no que se hace. Todos tenemos vergüenza al principio, pero es algo que se va perdiendo ya sea por voluntad propia o por el ambiente que hay en ´chismas´. Somos una pequeña familia y eso ayuda a que la vergüenza se difumine y dejes verte como eres realmente.

Fernando: Yo apuntaría que para entrar sólo hay que ser uno mismo, es el único requisito. Hay gente seria, otros estamos pinzados y todos tenemos vergüenza... Eso sí, una vez que entras en la compañía es difícil que no le pilles el gusto, es como una droga buena.

P: ¿La gente tiende a representar un papel distinto a lo que es?

Diana: Las representaciones de teatro nos permiten ver historias de la calle, que pueden ser más o menos reales, por lo que la vida en sí es un teatro lleno de actores.

Fernando: Todo el mundo hace teatro, quieran o no. La vida es una historia, pero no está en libros, sino en la calle. Es un teatro a lo bestia, con la aventura de encontrar qué personaje eres.

P. ¿Cuánto tiempo lleváis en la compañía?

Diana y Fernando: Entramos los dos el mismo curso, hace ya tres años.

P: ¿La dirección instruye como una asignatura?

Diana: El papel de director es, sin duda, el más complicado. Tienes que compaginar la seriedad con el compromiso de los actores y actrices para los ensayos, sin dejar que sea algo con lo que disfruten y lo pasen bien. Hay que llevar todo bien preparado y, a veces, se hace difícil ya que no todo sale a gusto de todos.

Fernando: El papel sin duda es complicado, porque tenemos que cuidar a las personas pero sin olvidar a los personajes. Vamos, que hay que estar atento a que las cosas salgan bien sin dejar de pasarlo bien. Y no es tarea fácil porque en la carrera pasan otras muchas cosas.

P: En definitiva, poco tiempo para caprichos personales…

Diana: Entre el máster y el teatro queda poco tiempo para dedicarte a tus cosas. De todos modos, trato de salir con los amigos, pasar un buen rato y desfogarme de los estudios, pero nada como bailar o ir a nadar.

Fernando: Estoy haciendo el máster de industriales… o más bien sobreviviéndolo, porque ocupa tanto tiempo que a duras penas podemos dedicarle tiempo a Chismas. Me encanta hacer el payaso, pero no como afición sino como estilo de vida. Otras más así, me gusta leer, ir al monte, diseñar los álabes de un impulsor (le dedico a esto cinco minutos todas las noches) y mi favorita como buen andaluz: hablar con los amigos, y si hay birra de por medio, pues mejor.

 

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