Cuaderno y lápiz como compañero de batalla

Ainhoa Juaristi (Tecnun´17) ganó el concurso de diseño Hau por su buena reinterpretación de la taloaskea

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FOTO: Cedida por Bitamine Faktoria

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20/06/2017 Servicio de Comunicación

Cuaderno, lápiz y mucha imaginación: es la receta que sigue Ainhoa Juaristi cuando trabaja en el diseño de un producto. Un cuaderno, a veces, se queda corto. Ha llegado a meter en el bolso dos o tres. Cualquier momento puede ser bueno para hacer un boceto, realizar pruebas de prototipados o filtrar ideas. El trabajo se convierte en un pensamiento paralelo y continuo cuando la joven azpeitiarra de 23 años se envuelve en un proyecto. 

Mayo fue un mes intenso: Ainhoa se enfrentó a sus últimos exámenes de carrera, compaginó sus estudios con las prácticas en la empresa Biele y el 27 de mayo la graduación puso fin a 4 años de esfuerzo. Ya es Ingeniera en Diseño Industrial y Desarrollo de Productos y en Ingeniería Mecánica, y recientemente ha ganado la primera edición del concurso Hau de diseño de objetos tradicionales vascos. Su trabajo contempla una taloaskea de madera de haya que alberga en su interior seis cajas más pequeñas que pueden ser utilizadas a modo de platillos.

Ingeniera en Diseño Industrial y Mecánica. Buena combinación

El diseño es un buen punto de partida para empezar cualquier proyecto. Es una forma de afrontar el problema de manera global. Te permite abarcar todo en él y afrontarlo de forma creativa. La mecánica es la parte que te pone los pies en la tierra una vez has elaborado tu concepto general. Puede limitarte en ciertos aspectos lo realizado en el proceso de diseño, pero pienso que no por ello debe ser el punto de partida de un proyecto. 

En este caso, el reto del concurso Hau era reinventar el diseño de una taloaskea ¿Qué te empujó a apuntarte?

Me pareció una combinación original la de un objeto totalmente desconocido –característico de la cultura vasca y ya en desuso-, con el diseño industrial. Era un reto interesante tener que reinventar un objeto para que se recupere su uso. Además, me pareció interesante que tuviera dos premios. Una compensación económica y una estancia en el estudio de diseño Ramirez i Carrillo en Barcelona, lo cual me permitiría aprender de otros profesionales y conocer su método de trabajo. Algo sin duda muy enriquecedor.

¿Por qué elegiste la madera de haya en tu diseño?

El haya es autóctono en zonas del País Vasco. Antiguamente lo utilizaban para la fabricación de objetos porque era muy accesible. Además, es una madera muy fácil de trabajar, de buena calidad, agradable al tacto, y con poco tinte, y por ello apto para usarlo con alimentos.

¿Qué crees que ha sido lo novedoso de tu trabajo?

Sobre todo, su posible industrialización. Mi objetivo y el reto principal era encontrar el punto medio en el que el objeto evolucionara, y por tanto fuera utilizado hoy en día, pero respetando su origen. Es por ello que decidí conservar el material y la desproporción original pero cambié su función. 

¿Cómo desarrollaste la idea?

Siempre suelo trabajar de la misma forma cuando me surge este tipo de proyectos. En la primera fase diría que no hago nada específico, pero lo hago todo. Siempre llevo un cuaderno conmigo (o dos, o tres…) y voy apuntando todas las ideas que se me ocurren en él. No me pongo a trabajar en ello en serio, sino que se convierte en un pensamiento paralelo que tengo continuamente, y voy formando la idea poco a poco. 

¿Te ayudó alguien?

Sí. En este caso, la clave del proyecto fue hablar con varias personas que tenían relación con el tema: un carpintero, varios dependientes de una tienda de menaje y una amiga que talla madera. Ella me ayudó a entender hasta dónde podía estirar el proyecto. También quiero agradecer a los trabajadores del taller de Tecnun, ya que me ayudaron con el prototipo final, fresándolo en el taller.

¿Cómo recibiste la noticia de que habías sido la ganadora?

Me quedé muy satisfecha con el trabajo realizado, pero tenía la impresión de que todo ello no se reflejaba al completo en el dossier final. Por otro lado, como era la primera edición no sabía qué esperarme, si se presentaría mucha gente, cómo sería el nivel de los diseños… Y no me hice ilusiones, pero al final, con bastante esfuerzo y un poco de suerte, el trabajo dio su fruto.

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